Una empresa entrerriana de bebidas con más de 70 años de trayectoria, se presentó en concurso preventivo ante la Justicia de Paraná en los primeros meses de 2026, tras acumular deudas millonarias y atribuir su crisis a la caída del consumo y al peso de sus costos financieros ocasionadas por las políticas del Gobierno de Javier Milei.
Frutafiel tiene su planta industrial en General Ramírez, departamento Diamante y según el escrito presentado en la Justicia, la firma acumuló una serie de factores que la llevaron a la insolvencia entre marzo y abril de este año. “El proceso inflacionario posterior a la pandemia erosionó el poder adquisitivo de los consumidores y elevó simultáneamente los costos de insumos y transporte”, explicaron desde la compañía.
La firma entrerriana explicó que su crisis se disparó porque los costos subieron y no los pudieron trasladar al precio final sin perder clientes. Debido a eso, la empresa achicó sus márgenes y se sumó a la caída del consumo de productos considerados “no esenciales”, como aguas saborizadas, cerveza, vino con gaseosa y su línea Aqualoe.
La suba de la energía y los combustibles también pegó de lleno en algunas bebidas como los insumos derivados del petróleo que representan hasta el 95% del costo. A esto se agregó el crédito bancario inaccesible por las altas tasas y pérdidas en el descuento de valores.
Por otra parte, las promociones en supermercados apenas sostuvieron las ventas, pero dejaron ganancias casi nulas, mientras que la morosidad de clientes agravó el panorama. Para sostener la operación, el presidente de la firma vendió un inmueble y volcó esos fondos en la empresa, lo que permitió lanzar la cerveza Golden Saft y un vino con jugo.
Aunque al principio fueron aceptadas por el público, los problemas de abastecimiento y la rápida reacción de la competencia frenaron su impulso. Hoy esas nuevas líneas aportan el 30% de la facturación, pero no alcanzaron para revertir la crisis.

La historia de esta empresa entrerriana demuestra cómo una firma con más de siete décadas de trayectoria puede quedar al borde del colapso por la combinación de costos altos, caída del consumo y falta de crédito, consecuencias de las políticas económicas del equipo del ministro de Economía Luis Caputo.
Fundada en 1956 y uno de los principales empleadores de General Ramírez, Frutafiel hoy enfrenta un pasivo de casi $3.818 millones frente a un activo de poco más de $4.016 millones, lo que deja un patrimonio neto mínimo, apenas el 5% del total. Entre marzo y abril de 2026 dejó de cumplir con planes de pago y acumuló 387 cheques rechazados por más de $1.085 millones.
Fuente: C5N