Gustavo García Zanotti, del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, aseveró que la apertura importadora provocará caída del empleo y del mercado interno.
El Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas presentó un informe titulado “Menos industria y más lucro” en el que analizó el presente de distintas grandes empresas industriales de Argentina frente a la apertura importadora que impulsa el gobierno de Javier Milei.
Analizaron los casos de Lumilagro, Adidas y Essen, entre otras firmas, que se reconvirtieron, cerraron líneas de producción y despidieron trabajadores, logrando de todos modos aumentar sus ganancias.
El economista e integrante del instituto, Gustavo García Zanotti, precisó esta mañana en diálogo con Radio Altos que con información aduanera evaluaron la situación de diversas compañías que en los últimos años avanzaron en una reconversión de su negocio.
“Si bien han cerrado alguna línea de producción y despedido personal, todas han incrementado su dinámica comercial a partir de la apertura importadora. Los mismos bienes que antes se producían en Argentina, pasaron a ser importados”, remarcó.
Según expuso, las importaciones crecieron en los últimos dos años a partir de la apreciación cambiaria y la reducción de aranceles, es decir, impuestos para proteger a la industria nacional: “Lo que está ocurriendo es que estas empresas están importando barato, a costo de países del sudeste asiático, muy barato a costo chino, y venden en nuestro país precio argentino”.
Allí se genera, indicó, una diferencia entre el costo unitario de importación y el valor de venta final de los bienes que le generan una ganancia bruta, en algunos casos importante, a las empresas.
Señaló que importar a bajo costo no se traduce en que las y los argentinos podrán comprar esos productos a precios más baratos que si se fabrican en nuestro país.
Como ejemplo, mencionó que el termo que Lumilagro trae de China tiene un costo unitario de importación de 5,8 dólares, alrededor de $8000, y en la tienda oficial la empresa lo vende a $44.000 sin impuestos. “Esa diferencia es la ganancia bruta unitaria: trae el producto a costo chino y lo vende a precio argentino”.
García Zanotti alertó sobre un problema que se está generando respecto a que esas ganancias que están obteniendo son a corto plazo. “Hay que ver hasta qué punto es sustentable en el tiempo porque si en el medio se despiden trabajadores, disminuirá el empleo a nivel agregado y por ende caerán los ingresos de todos los trabajadores golpeando a la demanda local en su conjunto”, subrayó.
Y agregó: “en un futuro cuando ese consumidor ya no tenga más trabajo, no tenga más ingresos, no podrá comprar y las empresas importadoras no podrán seguir vendiendo lo mismo”.
En ese punto, insistió en que se trata de un negocio a corto plazo, pero que en el futuro para el conjunto de los argentinos será un problema.
Sumado, dijo, a que Argentina perderá capacidades tecnológicas productivas que acumuló durante décadas. “La línea de producción que cerró o la olla que fue un emblema para la industria nacional y se empezó a importar, es irremplazable, son capacidades tecnológicas que se fueron acumulando durante un montón de décadas y que hubo incluso muchas veces transferencias tecnológicas por parte de agencias estatales como puede ser el CONICET o el INTI. Detrás hay tecnología y hay trabajo argentino que se destruyen porque hay un negocio de corto plazo de importar barato y vender más caro”, concluyó.