Juan Carlos De Goycoechea y Carlos Mundin declararon hoy y dijeron que lo de Centeno "fue un invento".
El representante de la empresa española Isolux en la Argentina, Juan Carlos De Goycoechea, declaró en el juicio oral por la causa Cuadernos. Pese a haber firmado en su momento como arrepentido, el empresario destrozó los escritos del chofer Oscar Centeno como prueba: “Se dice que entregué dinero el 7 de abril de 2009. Es falso, yo estaba en España. Se menciona el 5 de enero de 2009. Es falso. Yo estaba de vacaciones en Esquel. Hay otra entrega el 8 de agosto de 2013. Yo estaba en España. Hay una anotación de entrega en Puerto Madero, en la calle Azucena Villaflor, yo ni sé dónde queda. Centeno nunca vio un peso como no lo vi yo. Por lo tanto, esas anotaciones carecen de sustento en la realidad. Y esto lo reconoció el propio Centeno ante la justicia española”.
De Goycoechea declaró que Isolux de España aceptó hacer algunos aportes electorales, que el dinero se enviaba desde Madrid y, según su cálculo, fueron unos 7 aportes, no 19 como señaló Centeno. Cabe recordar que Isolux fue socia de las empresas de Mauricio Macri en numerosas licitaciones y proyectos y, obviamente, también fue aportante a las campañas del PRO. Isolux le vendió sus parques eólicos a la familia Macri que, en un pase de manos y a través de una empresa con sede en Luxemburgo, manejada por Gianfranco Macri, se quedó con 60 millones de dólares. La empresa ahora dejó de existir.
De Goycoechea es el primero de los imputados colaboradores que habló en el juicio y cambió totalmente lo que dijo en su declaración original: no hubo coima sino aportes de campañas, no fueron 19 entregas sino 7, no hay evidencia alguna de los montos, todo lo que Centeno escribió en los Cuadernos es falso. “Centeno dijo en su testimonio en España que no tenía idea de qué era Isolux, quién era, quiénes éramos, qué montos pagábamos y no conocía siquiera si los domicilios eran de Isolux”. Todo esto vuelve a plantear el interrogante de quién dictó los últimos cuadernos, los que hablan de dinero. La pericia caligráfica y de los contenidos indican que esos últimos cuadernos fueron dictados, que se usó lenguaje que no pertenecía a Centeno y que el ritmo y el contenido es sustancialmente distinto a los primeros cuadernos en los que sólo se hablaba de que llevó a tal persona de tal lugar a tal otro lugar.
La declaración del exrepresentante de Isolux es una más que no hace ninguna referencia a Cristina Kirchner.
Tampoco hubo intervención de CFK en ninguna de las licitaciones en las que se presentó Isolux. Finalmente, el empresario admitió que no le pidieron el dinero de campaña sugiriéndole que no iba a cobrar los certificados de obra o que Isolux tendría alguna consecuencia si no realizaba los aportes electorales.
“No hubo ninguna alteración ni en la obra de Rio Turbio ni en ninguna otra obra. Ni ellos me plantearon a mi que hiciera o dejara de hacer algo ni nosotros se lo planteamos a ellos. Era puro apoyo apoyo electoral”, redondeó De Goycoechea.
En tanto, también declaró el empresario Carlos Mundin de la firma BTU,quien aceptó hablar y comenzó a desmentir las anotaciones que hizo el remisero Oscar Centeno sobre su persona en relación a supuestos pagos de sobornos.
Lo que escribió Centeno “fue un invento”, aseguró en base a un seguimiento de antenas de telefonía que se activaban en los episodios de supuestos pagos de sobornos y lo ubicaban tanto a él como al ex jefe de Centeno, Roberto Baratta, en lugares diferentes.
También se refirió a los encuentros realizados en el restaurante Croque Madame, en el Museo de Arte Decorativo, donde —según dijo— se abordaban cuestiones técnicas como avances de obra, inauguraciones, reprogramaciones y dificultades para la importación de insumos.
Centeno documentó algunas de esas idas al restaurante y mencionó bolsos con dinero. “Es inverosímil pensar en maniobras de ese tipo en un lugar abierto y a la vista de todo el mundo”, desmintió Mundin. Además, señaló que “Centeno nunca dejó asentado en sus cuadernos la existencia de bolsos en ese restaurante”.
En esa línea, remarcó que existen registros fílmicos -hechos por el remisero- en los que se lo observa retirándose del lugar “sin portar ningún bolso, sino únicamente una carpeta de trabajo”.
“Nunca se me ocurrió ni pasó por mi cabeza hacer una oferta de dinero para evitar este juicio. Esperé este momento durante ocho años, lo que escribió Centeno “es un invento, no pasó”, sostuvo al finalizar.
Fuentes: Página 12 e Infobae