En el referéndum obtuvo más del 54 por ciento de los votos lo que implicó una dura derrota para la premier italiana.
Triunfó el NO a la reforma judicial en Italia. Y ni siquiera la enorme popularidad de Giorgia Meloni logró que la ciudadanía la validara en un referéndum constitucional que fue propuesto por su partido.
El No se imponía con un 54,1% de los votos, aupado en una coalición de partidos opositores a la primera ministra italiana, dejando sin efecto el proyecto de ley que buscaba separar las carreras de jueces y fiscales y modificar el Consejo Superior de la Magistratura (CSM) en ese país. Es el primer gran fracaso de la coalición de derecha que gobierna Italia con relativa estabilidad desde octubre de 2022.
Porque en Italia los primeros ministros no suelen durar tanto y sus retos para sostenerse en el poder son enormes. Sin embargo, la figura de Giorgia Meloni, que le ha devuelto protagonismo mundial a Italia por la implementación de políticas de centro derecha, intentó cruzar un Rubicón muy profundo que no le permitió llegar a la otra orilla como hizo en sus días, Julio César.
Meloni, que se considera una gran amiga y aliada del presidente argentino Javier Milei, dentro de ese variopinto grupo de dirigentes que constituyen la “Nueva Derecha” mundial, sufrió una derrota que no significa un desmoronamiento de su gobierno, pero sí un contundente llamado de atención de la ciudadanía que le ha trazado una línea roja que no debiera sobrepasar.
Los italianos que participaron del referendo, incluidos los miles de ciudadanos que votaron y viven en Argentina, prefirieron, mayoritariamente, que no se manipulara la Constitución. La reforma no era un tema novedoso. En tiempos de la derecha de los ’90 fue una petición de Silvio Berlusconi, quien denunció muchas veces una “persecución de jueces de izquierda”.