Las internas en el peronismo se trasladan al Senado. Este lunes, tres legisladores decidieron dar el portazo del bloque que conduce José Mayans.
Se trata de senadores que se referencian en gobernadores “afines” a la Casa Rosada, que facilitaron la aprobación de la reforma laboral en Diputados y que cuestionan la conducción de la presidenta del partido, Cristina Kirchner.
Desde el retorno de la democracia, el PJ nunca había estado tan debilitado en la Cámara alta, donde el oficialismo le pisa los talones.
Luego de días de rumores, finalmente, tres senadores de Popular decidieron escindirse por completo de la bancada Popular. Se trata del catamarqueño Guillermo Andrada, que responde a su gobernador, Raúl Jalil; la jujeña Carolina Moisés, cercana al gobernador de Salta, Gustavo Sáenz; y la tucumana Sandra Mendoza, quien se referencia en el mandatario Osvaldo Jaldo.
Son tres senadores cuyos jefes políticos se mostraron dispuestos a negociar con el gobierno de Javier Milei desde que desembarcó en la Casa Rosada; acompañaron al Gobierno en más de una ley y hasta cuestionaron públicamente el liderazgo de Cristina Kirchner, por intervenir el PJ en sus respectivos distritos.
El primer paso lo habían dado en marzo pasado. En aquel entonces, junto con otros dos senadores, que se mantendrán bajo el paraguas de Mayans, el puntano Fernando Salino y el riojano Fernando Rejal, habían armado un bloque dentro del por entonces Unión por la Patria, denominado Convicción Federal, para así hacerse de cierta autonomía en la Cámara alta.
En la previa a la sanción del Presupuesto 2026, la tucumana se sumó a la bancada. Al momento de la votación de la “ley de leyes”, las diferencias con la conducción del PJ quedaron a la vista. E incluso hubo sanciones para los senadores que acompañaron el texto con su voto. Desde entonces, circulan los rumores de una eventual ruptura que, finalmente, se concretó este lunes. Para colmo, se concreta a menos de una semana de que Milei inaugure el período de sesiones ordinarias ante la Asamblea Legislativa.
Se reconfigura el Senado
Con la fuga de los tres peronistas, el bloque que conduce José Mayans queda con apenas 25 senadores. Es cierto, mantienen el tercio en la Cámara alta. Pero, desde el retorno de la democracia, el PJ nunca había tenido tan poca presencia en la Cámara alta. Desde el 83 a la fecha, habían retenido la mayoría, que perdieron en las elecciones de medio término que se celebraron durante el mandato de Alberto Fernández. Ahora, La Libertad Avanza le pisa los talones, con 21 bancas propias; además de los aliados casi incondicionales que Victoria Villarruel cosechó primero y Patricia Bullrich reconstruyó después.
En otras palabras, al oficialismo le será mucho más sencillo avanzar no solo con la aprobación de leyes, tal cual se vio en las últimas semanas, con el Presupuesto 2026 y la reforma laboral. Sino que, además, los libertarios y sus aliados quedan cada vez más cerca de los dos tercios (48) que se necesitan en la Cámara alta para avanzar, por caso, con el nombramiento de jueces para la Corte Suprema, luego del intento fallido de cubrir las dos vacantes por decreto.
Por poner algunos ejemplos de la ventaja con la que corre el Gobierno post elecciones de octubre, la reforma laboral se aprobó en el Senado con 42 votos positivos y 30 negativos. Es decir, muy cerca de los dos tercios. Y ni hablar del Presupuesto 2026, que registró 46 votos positivos, 25 negativos y una abstención. Hasta diciembre, LLA contaba con apenas 7 senadores propios.
La fuga de los tres peronistas no solo empodera más al oficialismo en el Congreso, sino que es una muestra más de la crisis que atraviesa el PJ, cuyas consecuencias impactan de lleno en el Poder Legislativo. En especial en el Senado, donde el peronismo (a diferencia de Diputados) ni siquiera logró ponerse de acuerdo para presentar un proyecto que le haga frente a la reforma laboral de Milei, pese a que el trabajo es una de las principales banderas del partido que conduce Cristina Kirchner. Los senadores optaron por desconocer la distribución de los lugares en las comisiones y se limitaron a criticar la iniciativa oficialista.
Fuente: diario Ámbito