Coope Borlenghi
Locales - 09:22
Locales - 03 de febrero 2026, 09:22

Crisis en la industria textil: “Estamos desorientados, asfixiados y con temor”

Yamil Rodríguez, dueño de una fábrica de indumentaria, dijo que la situación del sector es muy compleja por la caída brusca del consumo.

Los números del sector textil siguen en caída, en medio de la baja del consumo y del boom de la compras en el exterior. En ese contexto las declaraciones ayer del ministro de Economía Luis Caputo respecto de que no compra ropa en Argentina porque es cara, encendieron el debate.

Esta mañana en Radio Altos el dueño de una fábrica bahiense de indumentaria y un empleado de un local céntrico también dedicado a la venta de prendas de vestir describieron el presente del sector y hablaron de los motivos por los que los precios en nuestro país son más elevados.

Yamil Rodríguez es propietario de una empresa creada por sus abuelos y sus padres que desde hace varios años se dedica a la fabricación de prendas de algodón, escolar y deportiva.

“Todo era bueno, iba hacia arriba, pero la realidad que vivimos hoy es que desde el cambio de gobierno y el cambio de políticas, el impacto fue muy brusco, principalmente, por la falta de consumo”, remarcó.

Sumó como agravante el auge por los productos importados.

“Para quienes veníamos con un modelo de producción nacional, con ciertos costos, manufactura, y demás, nos encontramos un poco entre desorientados, asfixiados y con temor”, aseveró.

Planteó que mucho se habla de la necesidad o la oportunidad de reinventarse, pero si bien es una posibilidad, subrayó que “el cambio al ser tan brusco”, no es fácil concretarlo de un día para otro.

“No es tan fácil que te caiga del cielo una idea brillante para migrar tu negocio; y en el medio los costos siguen, los sueldos y cargas sociales hay que pagarlos, y si bien se han estirado muchísimo los plazos de pago a proveedores, por otro lado, no está el consumo para sostener los gastos fijos. Por eso en mi empresa estamos sufriendo bastante toda esta situación”, aseveró.

Indicó que además de cuatro empleados, más personas vinculadas a servicios tercerizados dependen de su empresa y recalcó que hoy los invade el miedo de no saber qué puede ocurrir en el futuro inmediato y no saber hasta cuándo pueden sostener la situación de crisis.

Hizo hincapié en que la gente no tiene dinero, que la caída del consumo no se detiene y que en ese contexto es primordial que se piensen políticas que incluyan a todos. “Obviamente que hay políticas que a algunos les va a favorecer y a otros no, pero, ¿qué hacemos con los que no les favorece? Tenemos que lograr políticas que puedan proteger a la industria nacional”, reclamó.

Por último, sobre los costos de la ropa producida en Argentina en comparación con la que se puede conseguir en el exterior, Rodríguez pidió analizar las condiciones en las que se fabrica en uno y otro lado. “Si vamos a ser competitivos de igual manera, quizás yo sí pueda bajar los costos, pero si tengo una empresa que jamás fue favorecida con tecnología, con créditos blandos y muchas otras cuestiones, sin duda que mi empresa hoy es un Taunus del año 80”, resumió.

Yamil Rodríguez en Frente a Cano

La mirada de un vendedor con casi 40 años de experiencia

Miguel Ramón, empleado de un local céntrico de venta de indumentaria, también habló de la brusca caída del consumo. Más allá de que enero y febrero históricamente son meses en que se registra una baja en la actividad, señaló que se nota la falta de dinero en el bolsillo de los clientes.

No hay movimiento, no hay plata, la gente no compra, y eso pasa a todo nivel”, advirtió y recalcó que no solo se nota esa merma en el consumo en el rubro textil sino también en todo lo vinculado con los alimentos.

Sobre los precios de las prendas de vestir en Argentina, luego de lo manifestado por el ministro Caputo, dijo que para hacer comparaciones hay que primero conocer cómo se fabrica en otros países.

A modo de ejemplo, contó que en el comercio donde trabaja vendían productos de una marca estadounidense que eran fabricados en Filipina y China, no en Estados Unidos. “Contra eso no se puede competir porque la mano de obra es regalada en otros países que son esclavizantes como China, Indonesia, Tailandia. Los que ganan son los intermediarios”, afirmó.

Banner Radio Online
Banner LC
Banner Despabilate XS

Otras noticias Locales

te puede interesar

las más leidas