Catherine O’Hara, recordada por interpretar a la mamá de Kevin en Mi pobre angelito, murió este viernes a los 71 años. Así lo confirmó el medio estadounidense TMZ luego de contactarse con dos fuentes cercanas a la actriz. Por el momento, se desconocen las causas de la muerte.
O’Hara saltó a la fama luego de ponerse en la piel de la madre de Macaulay Culkin en las primeras dos películas de Mi pobre angelito, y también por su papel de Moira Rose en los episodios de la serie de los 80 Schitt’s Creek, que la consagró internacionalmente.
Además, su carrera incluye destacadas apariciones en películas como Best in Show, A Mighty Wind, Beetlejuice y El regreso de Beetlejuice. Su trabajo más reciente fue junto a Seth Rogen en la serie de Apple TV+ The Studio, por la que recibió una nominación al Emmy.

Catherine O’Hara coronó su extensa y prestigiosa carrera con un logro histórico gracias a Schitt’s Creek, la comedia que la tuvo como una de sus grandes figuras y que marcó un antes y un después en la televisión. Su interpretación de Moira Rose no solo se convirtió en un fenómeno cultural, sino que también fue clave para que la serie hiciera historia en la noche de los premios Emmy de 2020.
En la ceremonia de 2020, Schitt’s Creek logró una hazaña inédita: se quedó con todos los premios principales de la categoría comedia, incluyendo mejor serie, dirección, guion y actuaciones. O’Hara fue una de las grandes protagonistas de esa noche al ganar el Emmy por su trabajo como actriz, consolidando a Moira Rose como uno de los personajes más icónicos de la TV reciente.

Creada por Dan y Eugene Levy, la ficción comenzó como una producción modesta de la televisión canadiense, pero creció de manera sostenida gracias al boca a boca y a la conexión emocional con el público. El tono optimista, la evolución de sus personajes y el tratamiento natural de la diversidad transformaron a la serie en un fenómeno global.
Para Catherine O’Hara, Schitt’s Creek significó mucho más que un éxito tardío: fue la confirmación de su talento, su vigencia y su capacidad para reinventarse. Ese Emmy y el reconocimiento internacional marcaron el último gran hito de una carrera que ya era legendaria, pero que encontró en Moira Rose un cierre inolvidable.