Por un lado, alivio para el bolsillo, pero por el otro, gran preocupación por lo que pasa con la industria nacional y la pérdida de empleos.
Las góndolas argentinas están viviendo una transformación visible. La desregulación del comercio exterior impulsada por el Gobierno ha generado un aluvión de alimentos importados que ya compiten de igual a igual —y en muchos casos con ventaja de precio— frente a la industria nacional. Desde atún ecuatoriano hasta fideos de Albania, la oferta se diversifica con marcas que regresan tras años de ausencia y nuevas opciones “low cost” que sorprenden a los consumidores.
Según relevamientos de Infobae y Clarín, el fenómeno se siente con fuerza en las grandes cadenas de supermercados, donde banderas de Francia, Alemania y Brasil señalizan productos que hasta hace poco eran exclusivos de los free shops o tiendas gourmet.
El símbolo más nostálgico de este regreso es la cooperativa uruguaya Conaprole, que volvió a comercializar su manteca, dulce de leche y crema tras haberse retirado progresivamente por las trabas cambiarias.
En el rubro “dulces”, reaparecieron las clásicas galletitas danesas en lata azul (marca Jacobsen Wonderfull y Dan Cake), ícono de los años 90. También se suman marcas de café premium como las italianas Lavazza y Viaggio, y el chocolate Feastables del youtuber MrBeast.
La sorpresa para el bolsillo es que muchos de estos productos llegan con precios competitivos. En categorías como conservas, café y lácteos, los importados pueden costar entre un 15% y un 30% menos que los locales.
Algunos ejemplos concretos relevados en góndola:
El ingreso de productos frescos también es notorio. Naranjas españolas, manzanas chilenas y bananas ecuatorianas ganan terreno en el Mercado Central. En carnes, las importaciones (principalmente de Brasil) crecieron un 580% interanual en 2025.
Mientras el Gobierno celebra la competencia para bajar la inflación, la COPAL (industria alimenticia) advierte que la producción local enfrenta una presión tributaria y costos logísticos que les quitan competitividad frente a lo que viene de afuera.
Fuente: NA