El Banco Central aseguró ante inversores que, tras la aceleración de precios en diciembre, que llevó el IPC al 2,8%, en enero la inflación habría comenzado a ceder, aunque evitó proyectar un índice mensual.
También ratificó que se aplacó la compra de dólares de ahorristas y reveló que aún hay US$ 3.600 millones emitidos por empresas que no ingresaron al mercado, lo que anticiparía un clima de tranquilidad cambiaria para las próximas semanas, o al menos un flujo relevante de oferta en el mercado.
En una presentación que hizo el lunes en Londres en un evento organizado por el banco BBVA -y que el BCRA hizo pública en las últimas horas- el vicepresidente de la entidad monetaria Vladimir Werning defendió la denominada Fase 4 de política económica libertaria, que incluye las bandas cambiarias reajustadas por inflación y la compra de reservas de manera diaria.
Werning es el funcionario del Central encargado de este tipo de reuniones con inversores, principalmente en el exterior. En la capital inglesa presentó su exposición bajo el título “La normalización financiera post electoral allana el camino para reformas, remonetización y compras de reservas”.
Tras repasar las primeras medidas de Gobierno, aseguró que el resultado de las legislativas en octubre fue un parteaguas para la demanda de dólares entre los ahorristas. “Después de las elecciones, la demanda de dólares privada colapsó y la cobertura cambiaria empezó a desarmarse rápidamente”, planteó. Clarín había publicado este miércoles que en los bancos habían detectado este fenómeno, de la mano de tasas altas en pesos.
Según aseguró Werning ante inversores, en promedio la demanda de dólares billete desde abril hasta las elecciones fue de US$ 2.500 millones mensuales. En noviembre y diciembre ese número cayó -aunque hubo algún repunte de compras sobre fin de año- y el promedio se redujo a US$ 600 millones por mes. Implicaría una caída de 75%.
También mencionó como dato saliente que la mayor parte de las compras que hace la gente en el mercado cambiario quedan depositados en el mercado local. Hizo esa salvedad porque el BCRA observó en los meses previos que existía una importante cantidad de demanda de divisas que estaba asociada a cuentas bancarias en el exterior, es decir, que salían del sistema doméstico.
Por otra parte, Werning afirmó que las empresas argentinas consiguieron desde octubre US$ 6.400 millones en el mercado de deuda internacional, es decir, se financiaron en dólares. Por normativa, tienen obligación de liquidar esas divisas en la plaza cambiaria local. De ese total, reveló el Central, quedan por ingresar US$ 3.600 millones.
“La emisión corporativa en dólares aceleró después de las elecciones, pero la oferta real de divisas de las empresas que venden (en el mercado local) esa financiación en dólares se demoró, lo que debería impulsar la oferta de divisas en el futuro”, anticipó Werning. Así, el Central espera que haya una abastecimiento amplio de divisas en las próximas semanas.
En términos de inflación, el vicepresidente del Central anticipó que los indicadores de alta frecuencia -una medición particular con la que la entidad se anticipa a los movimientos generales de precios- marcaron que después de la aceleración del IPC en diciembre, el ritmo inflacionario habría empezado a ceder en enero.
No hizo una proyección completa para el dato mensual, pero indicó que el precio de los alimentos y bebidas no alcohólicas (el rubro que más peso tiene en el canasta del Indec) tocó un techo en diciembre, cuando llegó a correr a un ritmo superior a 4% mensual, y que hasta mediados de enero ese número había caído por debajo del 3%. Algo similar se observó en “alimentos procesados”, que habría pasado de 2% mensual a cerca de 1%.
También aseveró Werning que buena parte de la aceleración inflacionaria estuvo explicada por dos rubros puntuales: tarifas y carne, que identificó como altamente estacionales. La inflación “subyacente”, al quitar esa distorsión, sería de un índice estable cercano al 2% por mes.
Fuente: diario Clarín