El analista internacional Paulo Botta recalcó que aún nadie ha logrado presentar una alternativa “post-ayatolás”.
El analista internacional y especialista en Medio Oriente, Paulo Botta, se refirió esta mañana en diálogo con Radio Altos a la crisis que atraviesa la República Islámica de Irán con masivas protestas que comenzaron hace varias semanas y con miles de muertos producto de la represión.
En primer lugar expuso que es un país muy grande, con 92 millones de habitantes, que tiene un gobierno que cada vez tiene menos legitimidad y eso se observa en cada elección: baja participación y la mayoría vota en blanco.
Agregó que a esa “muy poca legitimidad” a la hora de gobernar, se suma a que casi nada ha cambiado en los últimos 40 años. “El gobierno lleva adelante una política bastante represiva con sus propios ciudadanos, además de apoyar a grupos terroristas y a expresar su voluntad de desarrollar armas nucleares”, señaló.
Recalcó que Irán, que está atravesando una crisis política, económica y social, es un territorio muy importante en la región y que por eso los países vecinos están mirando con mucha atención lo que ocurre en la actualidad allí.
“La caída de este régimen podría ser deseable para algunos países de la región, pero en realidad todos los otros países de la región también piensan en términos de estabilidad. Nadie quiere una enorme inestabilidad, ni un país sin control”, aseveró.
En ese punto, planteó que “nadie está muy contento con los ayatolá”, pero todo el mundo sabe que si no están ellos y sin un plan de un Irán post-ayatolás, “probablemente los problemas de la región van a ser muchos”.
Sobre las afirmaciones del gobierno iraní respecto de que las masivas manifestaciones que se vienen intensificando desde diciembre pasado cuentan con un apoyo desde el exterior, dijo que es posible que haya algunos actores exteriores que se vean beneficiados por la inestabilidad iraní, pero hizo hincapié en que también es cierto que no es un invento lo que vive la población iraní.
“No es una cuestión de que los iraníes están solamente siendo especies de títeres exteriores. Aquí hay una situación muy grave internamente, la gente no tiene libertades”, analizó.
Sumó que aún, sin una oposición clara, no se ha logrado una solución pensando en un Irán sin los ayatolás, que a la vez no genere más problemas en la región. “Lo hemos visto en Medio Oriente, lamentablemente, en las últimas décadas: cuando un actor que es bastante incómodo desaparece, como el caso de Saddam Hussein o los talibanes, no significa algo mejor para la población del país en cuestión o la región en su conjunto”, advirtió.
Por último, subrayó que los países árabes de la región del Golfo saben muy bien que, una situación de inestabilidad en Irán sería muy lesivo para ellos teniendo en cuenta que son principalmente comerciantes. “Uno no puede hacer comercio si hay guerra, si hay inestabilidad. Uno no puede hacer comercio, no puede desarrollarse económicamente si hay conflictos. Entonces, también están pensando mucho en cómo lograr una estabilidad que les permita seguir avanzando”, concluyó.