El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, no participará este sábado de la firma del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea que se realizará en Asunción, Paraguay.
Pese a haber sido uno de los principales impulsores del entendimiento desde su regreso al poder en 2023, el mandatario decidió no asistir al acto al considerar que la ceremonia había sido concebida originalmente como una instancia de carácter ministerial y que las invitaciones a los jefes de Estado se cursaron de manera tardía.
Desde la presidencia brasileña explicaron que la convocatoria a nivel presidencial no estaba prevista en la planificación inicial del evento, motivo por el cual Lula mantendrá su agenda sin modificaciones y no viajará a la capital paraguaya, según informó la agencia de noticias AFP.
En la ceremonia sí estará presente el presidente anfitrión, Santiago Peña, junto a su par de Uruguay, Yamandú Orsi. También se espera la participación del presidente argentino, Javier Milei, aunque su presencia aún no fue confirmada oficialmente.
En paralelo, Lula recibirá este viernes en Río de Janeiro a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al presidente del Consejo Europeo, António Costa, en una escala previa al viaje de ambos dirigentes a Paraguay.
El rol de Brasil en el acuerdo
El jefe de Estado brasileño tuvo un papel central en el relanzamiento de las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea, que llevaban más de dos décadas sin lograr un cierre definitivo. Sin embargo, durante la presidencia pro tempore de Brasil en el bloque sudamericano, no logró concretar la firma del tratado, que finalmente se encamina a sellarse bajo el liderazgo paraguayo.
“El presidente fue quien empujó todo el proceso. Su liderazgo y constancia fueron decisivos para destrabar un acuerdo que llevaba 25 años sin avances concretos”, sostuvo este jueves el vicepresidente brasileño Geraldo Alckmin, en declaraciones a una radio local.
El entendimiento entre el Mercosur y la Unión Europea daría origen a una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, abarcando cerca del 30% del Producto Bruto Interno global y un mercado potencial de más de 700 millones de personas.
No obstante, el pacto enfrenta una fuerte resistencia en varios países europeos, donde productores agrícolas y ganaderos vienen protagonizando protestas por el impacto que podría tener la apertura comercial sobre sus economías locales.
Fuente: diario Ámbito