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Locales - 04/04/25
Locales - 04 de abril 2025, 10:54

¿Y ahora por qué no?

Nota editorial escrita por el director de Frente a Cano, Luis Alberto Cano.

Se está por cumplir un mes de la catástrofe que marcó, y seguirá marcando, la agenda cotidiana de los bahienses de estos tiempos.

Un antes y un después. Una fórmula para estudiar los acontecimientos de la historia de la humanidad es establecer un Antes de Cristo o un Después de Cristo.

Las generaciones futuras dirán un Antes de la Inundación o un Después de la Inundación, cuando escriban, presenten, hablen, estudien, muestren los hechos de este presente de nuestra ciudad.

Hoy nosotros estamos metidos en este tiempo. Somos las consecuencias de este tiempo presente. Todos, absolutamente todos, en mayor o menor medida, directa, indirecta o colateralmente, estamos emergiendo como sea de un fenómeno de la naturaleza que nos ha dejado en shock.

Ya pasó el tiempo de los aplausos y de los bocinazos por la llegada de ayuda de todos los rincones del país. Ya terminó el andar de los medios nacionales. Ya no están los mensajes de apoyo, fuerza, abrazos y muestras de solidaridad de famosos y poderosos.

Estamos nosotros con nuestra capacidad individual y colectiva para la adaptación, como seres vivos que somos, “frente a un agente perturbador o un estado o situaciones adversas”, según reza el significado de la famosa palabra “resiliencia” que tanto hemos escuchado y dicho en este mes.

La ciudad ha quedado partida. Rota. Se palpa la angustia. Se toca la tristeza. Y entonces es imprescindible llevar a la práctica aquello que durante los primeros días se repitió como un dogma: vale el esfuerzo colectivo, de esta salimos todos juntos…

Hay que corporizar esa idea. De nada vale repetir el concepto sino se le da contenido. Si no hay compromiso, si nos seguimos mirando nuestros ombligos, si seguimos reclamando en el marco de nuestros propios contextos, aquella mirada romántica sobre la solidaridad, acompañamiento y voluntarismo, de nada habrán servido, y tampoco los ejemplos que hemos aplaudido.

Así como hace un año se armó un scrum que intentó representar los intereses de toda la ciudad en pos de un objetivo superador para nuestro futuro, tal como se presentaba a la frustrada inversión de Petronas e YPF, vale preguntarse por qué ahora, frente a esta catástrofe de magnitud, no ha sucedido lo mismo.

En aquel momento se decía que esa planta de GNL y la inversión superior a los 40 mil millones de dólares en un lapso de 10 años, iba a dar vuelta a la ciudad. La iba a poner “patas para arriba” en materia de infraestructura, riqueza, trabajo y producto bruto.

Bien… La inversión, por la miopía y estrechez ideológica de un presidente de la Nación que bordea la ignorancia, no vino, no llegó, no está, no estará, pero igualmente la ciudad por este fenómeno del 7 de marzo quedó “patas para arriba” en materia de infraestructura y vaya uno a saber por ahora, cómo quedará en materia de trabajo, riqueza y producto bruto…

Y sin embargo el scrum no se armó.

No se trata, ni hace un año, y mucho menos ahora, de jugar al solitario.

¿Cuántas reuniones se hicieron de las que participaron todos los actores de nuestra sociedad? ¿Cuántos salieron en las fotos asumiendo el compromiso de llevar, en nombre de toda la comunidad, la fuerza inquebrantable de “nuestro pueblo” en pos de un desarrollo equitativo e igualitario que nos permita salir del estancamiento y que ponga a la ciudad en el radar del crecimiento porque tenemos universidades, rutas, puertos, industrias, comercio activo, capacidad creativa, empresas de primer nivel, técnicos requeridos en todo el mundo…la chancha, los veinte y la máquina de hacer chorizos…

Esa misma fortaleza, y todavía se está a tiempo, habría que mostrar ahora. Ese mismo scrum habría que armarlo para golpear puertas.

La ciudad está destruida. Excederá el marco de esta gestión recomponer “la normalidad”. El presupuesto de este año es de casi 225 mil millones de pesos.

Eso significaría, sin entrar en demasiados detalles (es solo un trazo grueso), que hoy se necesitarían no menos de tres presupuestos juntos para “arreglar” todo lo que se llevó el agua…

El compromiso y la responsabilidad social de los actores que forman parte del poder de la ciudad no puede, ni debe circunscribirse al interés particular de esos sectores, si en serio se dice asumir esa responsabilidad y ese compromiso por el bienestar de “nuestra gente”.

Ahora no se trata de negocios futuros, se trata de un presente (con proyección futura) que nos ha golpeado a todos…

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