Tras el temporal extraordinario del 16 de diciembre, está claro que servicios públicos y/o privados han quedado al borde del colapso.
“Es posible que no se haya tomado real dimensión de lo que ha significado el temporal que afectó a la ciudad el 16 de diciembre pasado”, decía el funcionario de una empresa privada de servicios días pasados en el transcurso de un almuerzo en el que se trazó un panorama altamente preocupante para prácticamente todo el año en curso.
El caso del agua potable claramente corre por otro carril. Si bien es cierto también la caída de árboles y paredones afectó en muchos lugares el suministro al romper caños y conexiones, no menos cierto es que el problema ya lleva varias décadas y que se ha agudizado en los últimos veranos a partir del aumento indudable de las temperaturas.
“Ya no es la sensación térmica de 39 y/o 40 grados, sino que, como lo vimos todos estos días de enero, el termómetro ha marcado, y seguirá marcando esos registros topes”, se dijo también.
La sensación que quedó entre los interlocutores fue que el directivo se refería especialmente a los servicios que “van” por cables, o sea internet, televisión por cable y, muy especialmente, energía eléctrica.
“En tal sentido hay que prepararse en toda la ciudad para un año difícil – reiteró – porque el sistema ha sufrido y mucho las consecuencias del temporal”.
Y no anduvo con vueltas: “en el caso específico de la energía, en casi toda la ciudad el sistema está al límite de sus posibilidades por una razón muy sencilla. En los días posteriores a ese sábado inolvidable, hubo que salir de la emergencia con trabajos provisorios. Era indispensable dar a la ciudad la energía eléctrica que le permitiera volver lo más pronto posible a cierta normalidad de funcionamiento”.
Y remarcó lo de provisorio. Destacó, a renglón seguido, que según un informe elaborado por los técnicos de EDES, el fenómeno meteorológico volteó o quebró más de un centenar de postes de cemento que han sido reemplazados en la emergencia por los de madera “y eso se hizo justamente para tratar de reestablecer el servicio lo más rápido posible, pero hay que volver a los de cemento”.
También se dijo que varias de las obras de mejoras del sistema en diferentes barrios “hay que volver a hacerlas. El viento tiró líneas enteras de media y baja tensión”.
A ese panorama habrá que agregarle que el gobierno nacional prácticamente tiene decidido aumentar la tarifa y quitar subsidios, por lo que algunas estimaciones dan cuenta que no resultaría extraño entonces que a partir de los próximos consumos, una factura promedio pase los 30 o 40 mil pesos.